Alcázar-Lagunas de Villafranca-Quero-Alcázar

Visitaremos los humedales más cercanos a Alcázar tanto secos como llenos de agua , así como las cuevas de Quero, y una hermosa y desconocida dehesa
CIRCULAR, 63 km. aprox., 3h. 30 minutos rodando, el tiempo total depende de las paradas
-Plaza del Arenal-Lagunas de Villafranca: 16,5 Km.
-Lagunas de Villafranca-cruce sobre las vías del FF.CC. en Quero: 19 Km.
-Cruce FF.CC Quero-Alcázar: 26,5 Km.
-Mapas del Servicio Geográfico del Ejército 713, 687 y 714

Ruta 3

Partimos esta vez desde la Plaza del Arenal de Alcázar, con el hermoso kiosco para la banda de música. Salimos de la plaza por la calle de Los Ángeles, para atravesar la Avenida de la Constitución y dirigirnos al polígono industrial Emilio Castro por la Avenida de Los Institutos. Por la última calle del polígono, pasado el imponente edificio del Asilo Santa Marta y girado a la derecha, subimos por una avenida para girar a la izquierda por el camino de Villafranca. Vamos a coincidir con la ruta 1 de esta bitácora un tiempo, pero en sentido inverso, así como con la etapa 6 del Tramo 1 de la Ruta del Quijote (de las Lagunas de Peña Hueca a El Toboso). Una vez en el camino, nos desviamos por el primero a la derecha, subimos un repecho, pasamos junto a unos pinos.

Poco a poco nos vamos acercando al borde de la Laguna del Camino de Villafranca, que bordearemos completa, quedandonos a nuestra izquierda, desviandonos del camino para poder hacerlo. El camino va en el mismo borde de la laguna, hasta llegar a un puente sobre un canal que comunica la Laguna de Las Yeguas con la laguna del Camino de Villafranca, que atravesamos, cogiendo el camino que nos sale hacia la derecha, que a su vez bordeará parte de la laguna de las Yeguas, para salir al camino de Villafranca (rutas 1, 2 y 3 de esta bitácora).

Lo seguimos, atravesamos el Puente de la Tamarinda sobre el rio Giguela, y enfilamos el camino hacia Villafranca. Subimos un repecho y vemos de frente hacia la derecha la laguna de Salicor. Más o menos a la altura de esta nos desviamos por un camino a la derecha, que la bordea, dejandola a nuestra derecha. Este camino nos lleva a otro, en el que giramos a la derecha, para girar de nuevo a la izquierda por el primer camino, subimos un repecho dejando a la derecha un olivar. Tras la subida, cruzamos la carretera de Villafranca a Quero, y llegamos a las Lagunas de Villafranca.

Giramos a la izquierda, por una pista de asfalto, que luego será tierra bien pisada, un camino ámplio, que seguimos, dejando a nuestra izquierda una valla y la Laguna Grande, luego la Laguna Chica, y al poco llegamos a un cruce, por el que nos desviaremos momentáneamente a la derecha para visitar la Casa de Santiaguillo, en ruinas. Esta casa encierra un patio cuadrangular porticado con arcos rebajados, toscos, con galerías en tres de sus lados. En el lado derecho según entramos por el hueco donde habría una portada está la parte habitacional del caserío, en dos plantas, así como un establo para animales alargado. No se puede acceder al segundo piso. En frente, detrás de una de las galerías, hay otro establo, con una fecha, 1936, y al fondo, en una pared a medio caer, una cara con bigote en relieve.

Dejamos la casa y volvemos al cruce, por el que seguimos de frente desde la dirección que traemos (si no giramos para ver la Casa de Santiaguillo, tendríamos que girar a la izquierda). Pasamos por las inmediaciones de la Casa de la Dehesilla (queda a la izquierda, en una finca particular, y giramos a la derecha por el camino señalizado con la Ruta del Quijote, que al rato desemboca en otro camino, donde giramos de nuevo a la derecha. Estamos llegando a las inmediaciones de un molino, casa rehabilitada y habitada, a nuestra derecha (a la izquierda tenemos una pequeña loma). Cuando el camino que llevamos pasa a la altura de este molino, se bifurca en dos, cogiendo nosotros el de la derecha, dejando la etapa 6 del tramo 1 de la Ruta de Don Quijote.

El camino pasa a ser un camino de vega, y va flanqueado por postes hechos con traviesas de tren. Pasamos al lado de un corral de ganado en ruinas, de ladrillo, con una tinaja. Seguimos hasta un cruce, donde torcemos a la derecha y retomamos la Ruta del Quijote, pero en su etapa 5 del tramo 1, de Villacañas a Campo de Criptana. A nuestra derecha queda una finca particular, es el paraje de Los Mesegares, una zona de inundación de la Laguna del Taray y del Ciguela, muy probablemente explotado con fines cinegéticos. Tras la valla con espinos podemos ver un antiguo molino, el del Herrero, dentro de la propiedad privada. El camino hace dos curvas y tras cruzar de nuevo el Rio Ciguela nos adentramos entre tarays, entre lagunas secas, hacia Quero, por el Camino del Olivar. Pasados unos cientos de metros los tarays nos quedan solo a la derecha. La zona húmeda que dejamos a nuestra derecha, tras los tarays se llama Vega de César, y el camino va paralelo al arroyo Vadillo Nos encontramos una casa a la izquierda, abandonada, la Casa de la Ligera, donde encontramos otra sorpresa: en una nave moderna aledaña a la casa, hay tres barcas de madera, antiguas, que nos dan la pista de que ese tópico cierto de la Mancha seca tiene también la contrapartida en la desconocida y cada vez más inusual Mancha húmeda. Detrás de esta nave hay otra barca, de hierro, y el esqueleto de un carro.

Seguimos por el camino, señalado con los postes de la Ruta del Quijote, y cuando el camino gira hacia Quero, nosotros giramos a la izquierda, para llegar al poco al Corral de Escama. Son un conjunto de edificaciones, en ruinas, con establo, palomar espectacular, patios, establos, etc. El conjunto hace una especie de U que mira al este, hacia la vía del ferrocarril, que pasará a unos 700 metros de aquí. En medio de la U hay un pozo con brocal. Uno de los edificios altos, a la derecha, es un palomar, doble, enorme, abarrotado de pequeños nichos por las cuatro paredes. Es casi espectacular estar en le medio de esta construcción. El palomar da a un patio, donde, en medio, hay una especie de rectángulo de piedra arenisca roja, inusual en esta zona. Salimos al patio del pozo de nuevo, las construcciones centrales estan todas en ruinas, y en frente hay otro edificio de dos plantas, con un establo aledaño y chimenea hundida en la estancia principal.

Volvemos al cruce que abandonamos para acceder a este caserío, cruzamos un pequeño puente sobre el Arroyo del Valdillo, y nos dirigimos hacia el puente que cruza las vías del ferrocarril. Lo cruzamos, pasamos por un descansadero de la Ruta del Quijote, el cementerio de Quero, por una carretera asfaltada flanqueada por árboles, y giramos a la izquierda por otro pequeño tramo asfaltado, que va al vertedero, pero que nosotros abandonamos porque giramos a la derecha, para ver las casas escavadas en la roca de Quero. Siguiendo por una calle que va paralela al pueblo, que queda a la derecha un poco más bajo, podemos ver en el lado izquierdo una serie de construcciones excavadas en la roca, unas abandonadas, otras arregladas, otras con construcciones adosadas, donde muy posiblemente estuviera el primitivo origen del pueblo de Quero. La calle cruza una avenida y pasa al lado de la ermita de la Virgen de las Nieves, al lado de dos molinos de viento (uno, el segundo abandonado), y termina al poco, aunque las cuevas, totalmente abandonadas siguen durante unos cientos de metros en la falda de esa pequeña elevación.

Nos desviamos en la última calle a la derecha, y bajamos al pueblo, para buscar la carretera que va a Alcázar, que cogemos durante unos metros para desviarnos por el primer camino que sale a la izquierda, el Camino del Donadio, camino bien pisado, entre viñedos. En unos kilómetros pasamos al lado de una casa vallada, con árboles, que nos queda a la derecha, y cuando llegamos a una bifurcación, nos desviamos por el camino de la derecha hacia una dehesa y una quintería que ahora vemos a lo lejos. El camino va recto hacia esta quintería. A unos 100 metros antes de llegar podemos observar en el camino una zona empedrada que hace esquina justo en el camino, posiblemente los restos de una antigua era de trillar. La quintería, enorme, cuadrada son las Casas de Chito, encalada y con la parte inferior en añil. Rodeamos la el caserío por la izquierda, y vemos una portada con una fecha, 1943. EDn frente de esta portada más o menos sale un camino que va entre encinas antiguas, nuestro camino, entre encinas antiguas…es la Cañana de la Cabra.

El camino se va poco a poco despejando, y llegamos a otro camino, que cogemos a la derecha, hasta unas casas, Casas de La Cacharra, desde donde divisamos la Casa de la Hidalga, a la que no se puede acceder por ser propiedad privada. Desde las Casas de La Cacharra sale un camino (a la derecha del que traíamos), que seguimos. A la derecha nos queda una pequeña loma. El camino va entre encinas, olivas, viñedos. En algún punto en el que la loma de la derecha esté realmente cerca merece la pena parar y acercarse andando hasta ella, pues detrás, abajo se nos ofrece la vista de la Laguna de Salicor, con varias islas, que recuerdan a las ínsulas del las que hablaba Don Quijote a Sancho, la Ínsula Barataria…

De vuelta en al camino, pasamos por una casa, a nuestra derecha, en ruinas, llegamos a un camino, nos desviamos ligeramente a la derecha, y llegamos a un cruce de caminos, siguiendo por el que está más a la izquierda, hacia unas casas de ganado, que dejamos a nuestra izquierda. El camino se dirige a Alcázar, baja una pequeña cuesta, dejando a nuestra derecha la Laguna de Pajares, seca, y a la izquierda pequeñas elevaciones cónicas, pequeñas hasta que llegamos a una enorme elevación cónica, el Cerro Gordo (712m). Antes de llegar pasamos por antiguas canteras de yeso, a derecha y a izquierda. El Cerro Gordo nos que a la izquierda del camino, y merece la pena subir hasta él, las vistas sobre la mancha son espectaculares.

De vuelta al camino, seguimos en la dirección que traíamos, cruzamos una zona húmeda con ganado (el Arroyo del Pozo de Sevilla), subimos una pequeña ladera, pasamos por el Campo de Tiro y otras casas de ganado, y salimos a la carretera de Alcázar a Miguel Esteban, con Alcazar a la vista. Tras unos centenares de metros por la carretera, llegamos a una rotonda, seguimos de frente, cruzamos el puente peatonal sobre las vías del tren, y bajamos por la calle que nos encontramos, la Avenida de Cervera, hasta que se bifurca, y seguimos por la derecha o la izquierda, ya que inmediatamente llegamos a la Plaza del Arenal, lugar de partida y fin de esta ruta.

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Un Comentario

  1. Vengo ahora mismo de realizar ésta ruta. Ahora mismo nos permite ver todos los humedales del cigüela en su explendor: las lagunas de Alcázar, las lagunas de Villafranca, Laguna Taray (aunque no se puede ver), la laguna de Quero, y por último, la laguna del Salicor, todas ellas llenas. Con el calor que hacía ésta tarde, me ha encantado el camino que discurre desde la laguna el Taray hasta Quero, ya que se trata de un camino en muy buen estado y que unos kilómetros se hacen a la sombra de los Tarays. Esta ruta tiene la posibilidad de acercarse a la laguna de Villacañas.


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