Ruta 11. Alcázar de San Juan-Aranjuez

-115km aprox.
-Lineal

Ruta 11

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Llegaremos hasta esta hermosa ciudad madrileña en la orilla sur del río Tajo.
Parte de esta ruta, unos 28 kilómetros la compartiremos con la ruta nº 5 de Rutas por Alcázar, la que nos lleva a Toledo.

Salimos de la plaza de España, lo más temprano posible porque el camino es largo. Nos dirigimos al polígono Emilio Castro, a través de la Avenida de Herencia, Avenida de la Constitución y la Avenida de los Institutos. Desde el polígono cogemos el camino de Villafranca de Los Caballeros, que nos lleva a esta localidad paralelos a la carretera, hasta que llega al cruce con la Cañada Real Soriana Oriental, que nos separa de la carretera en dirección norte, paralelos al río Ciguela, que queda a nuestra izquierda. Llegamos al puente de la Tamarinda, lo cruzamos y seguimos por el camino bien pisado que tenemos de frente. Tras una pequeña subida divisamos el pueblo de Villafranca de Los Caballeros.
Entramos en él, llegamos a la carretera que va a Alcázar, y al poco llegamos a un cruce que, a la derecha, nos lleva a las inmediaciones de la iglesia parroquial. Tenemos que seguir esta calle hasta el final, donde sale un camino muy pisado y ancho, que al poco se bifurca en dos, con un cartel que indica dos caminos: camino de Los Silos, y camino de las Acederas. Este último es nuestro camino.
Al poco pasamos por la Casa del Tío Pepe, a nuestra izquierda, en ruinas, junto a un árbol. Tras la casa, tras unas leves ondulaciones del terreno nos cruzamos un camino, y luego con un ramal de la Cañada Real Soriana Oriental (que se dirige hacia los Montes de Toledo al sur de Consuegra, y que ya hemos recorrido en parte en la ruta nº 10) muy ancha en este tramo (tenemos a nuestra izquierda una tinaja pintada a la mitad de rojo).
Seguimos por el camino que sale de frente, hasta llegar a una vaguada (Arroyo de La Cañada) y un cruce, donde seguimos por el camino de frente, por el Camino de Los Contrabandistas, dejando al poco a nuestra izquierda un palomar con unos árboles desvencijados. A la derecha tenemos el arroyo y de frente divisamos pronto una carretera (de Villacañas a Madridejos) y unas casas (a lo lejos el cerro de la Cabeza del Conde, con molinos eólicos). Para cruzar la carretera hay que cruzar primero el arroyo, pasar a la izquierda de las casas (Casa de Don Quintín) y llegar a la carretera, cruzarla y seguir por este lado del arroyo.
Tras cruzar la carretera, nos desviamos por el primer camino a la izquierda, abandonando también la ruta de Toledo. Nos desviamos hacia el norte, camino de Tembleque, por el Camino de La Plata.
Sin desviarnos del camino, nos vamos envolviendo de viñedos, y nos vamos acercando a un cerro, que queda a la derecha del camino, subiendo una pequeña loma. Tras pasar por las inmediaciones del cerro, bajamos a una especie de valle, que en esta ocasión y tras las tormentas de finales de mayo de 2007 lo han dejado hecho una laguna. En este punto no podíamos dejar la ruta, por lo que decidimos atravesar la laguna siguiendo “a tientas” por el camino, ya que veíamos a los lados la parte alta de las hierbas que marcan el borde del camino. Con el agua hasta los ejes de las ruedas de las bicis, con cuidado y sin plantar el pié en el camino (milagrosamente), atravesamos el kilómetro largo que tenía ocupada la laguna el camino, hasta llegar a la Casa del Pajar de Oliveros. A la derecha del camino-laguna podemos ver una pequeña sierra, el monte de San Cipriano.
Una vez pasado el Pajar de Oliveros, tras una subida, pasamos al lado de los cerros Buenos Vinos, donde podemos ver en el pequeño collado que forma la subida una estela de piedra con el escudo de la Orden de Santiago.
Tras pasar esta zona, llegamos a un llano, por el que discurre el camino, llamado de Tembleque a Camuñas, paralelo a la autovía de Andalucía, que discurre a unos tres kilómetros a nuestra izquierda. Siguiendo en dirección norte y con la referencia de la autovía, de la que cada vez estamos más cerca, no tenemos pérdida para llegar a Tembleque. Pasaremos al lado de un caserío con árboles (nos queda a la izquierda), y al llegar a unos pinares (también a nuestra izquierda), tras una bajada llegaremos a las inmediaciones de Tembleque. Tenemos que atravesar la autovía de Andalucía, por un puente por donde pasa la carretera de Tembleque a Villacañas.

En Tembleque hay muchas cosas que ver. Pero como tenemos una limitación temporal por el propio medio en el que vamos que es la bici, solo nos detendremos en el exterior de la iglesia y en la plaza. Especialmente esta merece una visita y un tiempo.

Tras la visita a la plaza, salimos por la puerta frente a la puerta por la hemos entrado, en dirección al cementerio, ya que el camino que está a la espalda del cementerio es el nuestro. Se trata del Cordel de Madrid. El camino ahora es asfaltado, y nos tenemos que desviar del asfalto en por el camino de tierra de la primera bifurcación (el camino asfaltado lleva a una fábrica de yeso). El camino de tierra asciende levemente, y al poco llega a un puente sobre las vías del ferrocarril Madrid-Alcázar. Cruzamos el puente, y tras bajar, cogemos el camino que sale ligeramente hacia la izquierda.

El camino atraviesa ligeras ondulaciones del terreno, para descender después en una sucesión de curvas hasta un camino que lo corta perpendicularmente. De frente tenemos los cortados de la Mesa de Ocaña sobre el valle del arroyo Cedrón. A la derecha está La Guardia. De frente el castillo de Monreal. En el punto en el que estamos coincidimos con un tramo de la Ruta de Don Quijote y sus característicos postes verdes. Tenemos que seguirlos, bajando hasta el fondo del valle, siguiendo el arroyo de La Grama (a nuestra izquierda), hasta que llegamos a las inmediaciones de la carretera que une La Guardia con Huerta de Valdecarábanos, y donde hay un descansadero de la Ruta del Quijote.

Tras un breve descanso tenemos que seguir por un tramo de la carretera, de unos 3,5 kilómetros, para coger un camino que sale a la izquierda de la carretera, que sube hasta la Mesa de Ocaña, girando a la izquierda por una pronunciada pendiente, un camino en mal estado por las tormentas, y que al llegar a su parte más alta nos dejará ver la siguiente localidad por la que pasaremos, Huerta de Valdecarábanos.

Lo que hemos subido con tanto esfuerzo, lo vamos a volver a bajar, para atravesar por debajo la carretera de circunvalación de Huerta de Valdecarábanos y subir a la localidad por empinadas calles. Tenemos que subir un desnivel de 100 metros hasta la Mesa de Ocaña. Para ello vamos a coger un tramo de carretera, tras una rotonda y por la circunvalación en dirección a Yepes. Ascendemos tras unas curvas, y llegamos a una recta donde podemos ver la localidad de Yepes, con su imponente iglesia y su muralla. No nos desviamos de la carretera y seguimos en dirección Ciruelos.

Al poco de pasar Yepes hay un camino al lado derecho de la carretera, por lo que podemos abandonar esta para ir más tranquilos por el camino.

Llegamos a Ciruelos, y tras una rotonda, de nuevo en la carretera, hay un camino a la izquierda, que es el nuestro. Este camino nos mantiene en la Mesa de Ocaña, bordeándola, entre olivares, para coger un camino ancho a los pocos minutos a la derecha que baja estrepitosamente (Camino de las Barcas…nos estamos acercando a un río?).

No nos separamos de este camino, que desciende hasta la carretera que va de Aranjuez a Toledo (a la derecha, a algunos kilómetros está la cárcel Madrid VI, y es que ya estamos en la Comunidad de Madrid). Cruzamos la carretera y seguimos de frente, por un desolado terreno por el que abundan carteles que avisan de fincas particulares (La Flamenca). Al final, divisamos el valle del río Tajo, y de frente la localidad de Añover de Tajo, y la comarca de la Sagra. Vemos un caserío enorme con una gran arboleda (Casa de Serrano) de frente al final del camino que llevamos, pero nos desviamos antes a la derecha por un camino señalizado como propiedad privada (pasamos sin problema, no vamos a construir allí nuestra casa, sólo estamos de paso). Al final de este camino está el Caserío De Las Infantas. Nosotros giramos a la derecha, dejamos unas casas a la izquierda y giramos en dirección a un puente sobre las vías del ferrocarril Madrid-Alcázar. Cruzamos el puente y tras un giro llegamos a una carretera que une Las Infantas con Aranjuez, donde giramos a la izquierda. Estamos a 8 kilómetros de nuestra meta.

La carretera es tranquila, y tras pasar debajo de la R-4 y la A-4, pasamos un puente y llegamos a Aranjuez por una zona industrial (a la derecha), y el cementerio (a la izquierda). Pasamos de nuevo un puente sobre las vías del ferrocarril (a la izquierda podemos ver la Estación de Aranjuez), y al bajar la carretera se rodea de una arboleda, que nos lleva directamente hasta el Palacio Real, final de esta ruta, y el Tajo, a la izquierda del palacio. No os olvidéis de visitar los jardines, después de los kilómetros al sol son casi curativos.

Bueno, el final es Alcázar, para lo que tenemos que ir a la estación de ferrocarril y coger el tren. Dependiendo de la hora a la que lleguéis y el día de la semana, hay diferentes horarios de trenes regionales, que son en los que os dejarán subir la bici, sin recargo. Hay tren a las 15.08, 19.05 y 21.30 si es un día de diario. De todas maneras consultar http://www.renfe.es

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Un pensamiento en “Ruta 11. Alcázar de San Juan-Aranjuez

  1. Hasta Tembleque, un recorrido alternativo vistoso y de parecida distancia: Alcázar-Laguna de Villafranca-Laguna del Taray-Laguna de Peña Hueca-Laguna de Tirez-Tembleque. Entre la Guardia y Huerta de Valdecarábanos, a los pies del castillo Monreal está la dehesa Monreal, unas lagunas artificiales aprovechando el agua del arroyo Cedrón de mucho interés para las aves acuáticas. Esta zona es también de las mejores para observar avutardas y otras aves esteparias que seguro encontrareis. En los alrededores de la finca La Flamenca, cerca de Las Infantas y junto al Tajo, los caminos particulares son de ganadería de toros bravos. Hay que cruzar con precaución, aunque los toros casi siempre están en parcelas más alejadas.

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