Ruta MTB Festibike, Las Rozas

festibike

La feria del ciclismo español que se ha celebrado en Las Rozas entre el 19 y el 21 de septiembre de 2008, ha tenido como colofón una ruta MTB de unos 70 km por las inmediaciones de Las Rozas, Colmenarejo, El Escorial y Valdemorillo. Todo empezó como todos los principios, en el Caos…ordenándose poco despues las cosas a la luz del Sol…

La ruta empezó con un diluvio en el mismo momento en que se daba la salida. Un diluvio que ha marcado el resto de la ruta, tanto en participación como en incidencias. A las 10 de la mañana estabamos en la linea de salida, tras más de un millar de personas, Luis, JFDeLaFuente y yo (Fran), preparados para tomar la salida, viendo como unos nubarrones negruzcos amenazaban muy seriamente con descargar todo el agua que tenían.

Tras unas inocentes gotitas llegó un chaparrón que inundó toda la zona del recorrido, en los primeros 10 km. Conforme íbamos atravesando Las Rozas, veíamos grupos nutridos de ciclistas que se refugiaban del agua y la lluvia…lo que se saldó con más de 300 ciclistas que no continuaron la ruta, según gente de la organización.

Tras las calles, donde vimos alguna caída espectacular, empezaba el barro y los arroyos, una zona en la que más de uno ha dado con sus huesos en el suelo, o mejor en el agua. No dejaba de llover y la situación era caótica por el terreno y la gran cantidad de bikers…impresionante, parecía que huíamos del diluvio universal.

Al poco cruzamos el rio Guadarrama e iniciamos la primera subida cronometrada de la marcha. Por suerte la lluvia fue poco a poco cesando, y los caminos no estaban muy embarrados, aunque había zonas que si lo estaban. La subida, de unos 5 km era un continuo reguero de bikers andando, a los que las zonas técnicas, abundantes en esta marcha, les habían bajado de sus bicis. Había que esquivar el barro, las piedras, los ciclistas andando…por lo que me vi obligado a bajarme de la bici en alguna ocasión.

Al final de esta parte cronometrada estaba el primer avituallamiento, donde nos reagrupamos de nuevo los tres. Atravesabamos ahora las imediaciones de Colmenarejo, acercándonos al embalse de Valmayor, donde atravesamos un sendero tortuoso pero de belleza excepcional, muy divertido.

La lluvia cesó completamente y dió paso al sol. En el segundo avituallamiento, en El Escorial, me encontré a los hermanos Comino, y ver a paisanos siempre es agradable. Tras el avituallamiento Dela tuvo el primero de sus pinchazos del día.

En la zona de El Escorial, hacia Peralejo, atravesamos de nuevo un sendero muy técnico, muy bonito, entre piedras, regueros y canchales. En esta zona no había caído ni gota de agua, el terreno estaba polvoriento. Nos llevamos una desagradable sorpresa al ver como un ciclista se hizo una herida en la pierna por debajo de la espinilla, una herida enorme. Había un pequeño revuelo alrededor, ya que la pinta de la herida era muy seria. Le dejé a uno de sus compañeros una pequeña esponja con betadine para que le limpiase algo la herida, y al final del sendero avisamos a los efectivos sanitarios de lo que había ocurrido. Espero que no haya sido nada grave.

Tras Peralejo tomamos dirección Valdemorillo, por una zona llana primero y luego rompepiernas, que nos llevó a el segundo pinchazo de Dela y al tercer avituallamiento (eran un total de cuatro).

La tardanza en llegar de Dela hizo que Luis retrocediera un poco en su búsqueda. Y al poco aparecieron. Tras Valdemorillo, una subida técnica y luego serpentear hasta un pequeño pantano que había que cruzar andando, como andando había que hacer la subida que le seguía.

Luego una sucesión de senderos y bajadas técnicas que te llevaban al segundo tramo cronometrado, de 5 km, y con fuertes pendientes asfaltadas. En estas subidas ya no me bajé de la bici en nigún momento, y en el cuarto avituallamiento ya no paré. Tras alguna subida complicada, una larga bajada, lo que al principio era el primer tramo cronometrado, para desahacer camino hasta Las Rozas, cruzando de nuevo el rio Guadarrama y terminar la ruta. Dela tuvo su tercer pinchazo a pocos kilómetros de la llegada, y Luis su particular historia con una piedra que le llamaba.

La ruta fué dificil, dura, y más complicada por la lluvia del principio. Casi creí que la organización la suspendería. Pero esa complicación de la lluvia fue un aliciente más que le dió más interés por el caótico principio, y seguimos para ver hasta que punto podríamos seguir. Por suerte, ese punto no llegó y pudimos completar la ruta hasta el final. El perfil de la ruta me recordó bastante a las que solemos hacer en Ruidera. Para mi gusto, excesivos tramos de carretera y demasiados tramos por urbanizaciones.

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