I Ruta MTB Talajara 2008, Talavera de la Reina

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Puedes descargarte el track para GPS desde Wikiloc.com aquí

Fotos de la ruta aquí

El pasado dia 19 de octubre de 2008 realizamos lo que muchos llaman la última prueba de la temporada 2008, la primera edición de la Talajara, que discurre al sur de Talavera de la Reina en las estribaciones norteñas de los Montes de Toledo. Para mi, creo que no va a ser la última de este año (si no las hay organizadas, ya las organizaremos nosotros).

Madrugamos mucho los cuatro de Alcázar que fuimos juntos: Paco, Luisfer, Rubén y yo (Fran). Como casi siempre que hago una ruta de estas carácterísticas, duermo poco, y luego estoy varios días tropezando por las esquinas. De camino a Talavera, en las cercanías de Torrijos nos para un macrocontrol de alcoholemia de la Guardia Civil, en la que por supuesto dimos 0,0, al menos yo.

Ya en Talavera, encontramos el lugar de salida, la cola de la recojida de dorsales (1500 parcicipantes) y a los amigos infatigables Dela, Luis, JJGoas y Sergio (gracias Luis, sin ti, ni crónica, ni ruta, ni nada). Y tambien a Yeyo y sus compañeros de ruta. Nos preparamos y con más de media hora de retraso, comenzamos una nueva maratón.

Tras un breve recorrido urbano, nos adentramos en la vega talaverana al borde del Tajo por el Camino del Barro y de Cabañuelas, en su orilla norte…y algo de barro si que había, lo que provocaba parones y atascos. Yo no dejaba de repetir “pero si hemos venido a manchárnos!”, pero pocos se adentraban por los charcos, que pocos, salpicaban a veces el camino. Atravesamos maizales, establos, cultivos de regadío, y cruzamos arroyos y canalizaciones hasta llegar a Calera y Chozas, donde cojimos la Vía Verde de La Jara. Con esta vía, 100% practicable, nos adentramos en la comarca toledana de La Jara.

Hasta el kilómetro 30 no pasamos de los 400m de altitud; del 30 al 40 ascendimos a los 500m. Tras pasar Calera y Chozas, por la via verde hacia el sur, el terreno empieza a cambiar, se va llenando de pequeñas colinas, hasta que sin darnos cuenta atravesamos el tajo por un viaducto a 80 metros sobre el río, que en este tramo esta embalsado por la presa de Azután. Abajo en el río se podían ver grupos de piraguistas recorriendo el río. Arriba, en la via verde, senderistas y ciclistas a los que sorprendimos seguro en un domingo que pensaban tranquilo.

Atravesamos varios túneles, sin iluminación, pero sin peligro si ibas hacia la luz…El falso llano invitaba a la velocidad, que rondaba medias de 28-25Km por hora. Y así llegamos a Aldeanueva de Barbarroya, donde estaba el desvío para aquellos que hacían la ruta corta de 70km. Tras un breve avituallamiento, seguimos por la vía verde, cada vez más encantados con el paisaje, solitario y agreste, dejando a la derecha abajo el cauce del río Huso.

Nos alcanzan la locomotora de Paco con Luisfer, Ruben y compañía, casi en el momento en el que dejamos la vía verde y comenzamos las primeras subidas inesperadas de la ruta, en la zona del arroyo de la Andihuela, justo a la entrada de un largo túnel. Nos desvianos por la derecha para ascender de los 500m a los 560m, y describir unas suaves ondulaciones por la ancha pista del Camino de las Rodadas, hacia La Nava de Ricomalillo, a cuya entrada nos esperaba una corta pero intensa zona técnica llena de piedras. Desde que abandonamos la vía verde, en el km 49, hasta el 62 no dejamos de subir, con algún breve descenso, hasta la cota de los 904m de altura.

Y es tras La Nava donde empieza la prueba de esfuerzo y técnica para todos. Tras un breve tramo por la carretera que va a Buenasbodas, nos desviamos por la izquierda, descendemos hasta el cauce del arroyo Ollegoso y empezamos una ascensión de 3,5km, de los 640m a los 830m de altura, con una pendiente máxima del 27%, por una pista en muy mal estado (Camino de La Barrosa, luego camino de la Nava a Belvís de la Jara), donde muchos pusieron pie a tierra. Yo no lo puse, pero acusé el esfuerzo con un calambre en la pierna derecha que me hizo bajarme de la bici en un tramo llano al final de esta ascensión, con la suerte de que pasaba por allí un todoterreno de la organización (que llevaba a uno de los fotografos que no iban haciendo fotos), y me ayudó a estirar un rato (se lo agradezco mucho). Pensé que se acababa para mi en ese momento la Talajara. Pero tras estirar, seguí con precaución, llegué a la cota de 904m y proseguí la zona de monte tranquilamente, sin prisa, sin forzar (Camino de Alcaudete de la Jara).

Tras descender descansando, en la zona llana de nuevo me deje llevar por la velocidad. La pierna ya no me dolía y no me daba avisos de calambre. Tras pasar las Casas de las Peralosillas comenzaba un suave descenso desde los 600m hasta los 500m donde la bici casi volaba. Y luego el descenso hasta Alcaudete de la Jara, a 440m, de sopetón siguiendo la Colada de Mingohierro.

En Alcaudete se juntaban de nuevo la ruta corta y la larga. Y yo me reencontré con Paco y compañía, que me facilitaron un jugoso plato de migas manchegas (enhorabuena a las mujeres de Alcaudete, aunque para mi gusto mucho pimentón y poco ajo…). Solo me comí medio plato, me parecía excesivo un plato entero, aún quedaba ruta. Al poco llegaron Luis, JJgoas, Sergio y Dela.

Dejé marchar a los moñigones y me quedé con los madrileños, y al poco reanudamos la marcha, con las migas, la siesta, el viento y las cuestas, por la Cañada de Las Merinas, por la que había que ascender de nuevo un desnivel de unos 100m.

Me pego a Luis, que parece que se escapa poco a poco, a ver si me corta un poco el viento. Pero él muy listo se pone detrás de mi, para que haga yo de cortavientos. Noto que las migas, al contrario que a otros de mos compañeros, me hacen un efecto positivo…energía manchega. Y empiezo a tirar, cuando el viento, en las subidas, pega menos. Miro para atrás a ver si Luis me sigue, pero veo que se va quedando. En estos últimos kilómetros ya solo te quedan ganas de acabar. Así que sigo tirando. En la bajada, por la Colada de Carrasco, me dejo llevar de nuevo por la velocidad. Avandonamos la Colada de Carrasco hacia El Membrillo por el Camino de Las Carretas. En el Membrillo, de la velocidad que llevaba no veo ni el avituallamiento. Cruzamos el pueblo y seguimos paralelos al arroyo de Valdemorales, y tras pasar unas casas, por el Camino de Talavera, comienza una zona romperiernas donde oí a más de uno un “Oh, nooo!!”. Las subidas realmente eran cortas, era una zona rompepiernas más sicológicamente que otra cosa. Tras una breve meseta a 500m de altura, un descenso trepidante y peligroso, donde vi una caída tremenda, con mala pinta (qué habrá sido de él?). A su compañero le di una esponja con betadine que siempre llevo para que le limpiara las heridas pequeñas, ya que tenía golpes y sangre por todos lados y parecía que tenía la clavicula rota. Había sangre hasta en mitad del camino. Espero que haya tenido suerte y se encuentre bien. Era una bajada peligrosa, piedras sueltas y profundos surcos a los lados.

Tras bajar, de nuevo llanear por el Camino del Membrillo hasta Talavera, con el viento de nuevo como compañero molesto. Pero no bajé la velocidad, me propuse acabar a toda leche, y así lo hice, hasta esprintando en linea de meta: 106km y 6 horas 36 minutos (espero que me perdone Jose Maria S.M. al que adelanté en el último segundo arrebatando un meritorio puesto 409…).

La pega que le pongo a la organización es que eché de menos más generosidad en los avituallamientos…solo agua en algunos me parece escaso.

Pero lo mejor sin duda es la compañía, esa se lleva el 10. Y otro 10 para el paisaje.
No dejeis de leer la siempre interesante y constructiva crónica de Dela (http://jfdelafuente.blogspot.com/)

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